sábado, 19 de enero de 2008

Adolescente friki de Talavera de la Reina pierde los nervios en una conocida tienda de videojuegos a causa de unas cartas.

Las cartas en question son las llamadas cartas Magic de las cuáles no tenemos muchos datos ni queremos tenerlos. Al parecer este conocido friki (cuyo nombre no revelaremos por mativos judiciales) fue a la tienda de videojuegos I + D situada en una conocida avenida de Talavera de la Reina a cambiar unas cuantas cartas para poder organizar un torneo de estas más tarde en su casa. Serían las cinco y media de la tarde cuando el susodicho entró en la tienda a por lo suyo, después de estar observando las últimas novedades en videojuegos durante un breve pero intenso periodo de tiempo se acercó al mostrador y con aire de mafioso siciliano le preguntó al cobarde y honrado dependiente:
- ¿Tienes mis cartas? Ya sabes lo que estoy buscando, dámelo.
- No, no me han llegado - fue la contundente respuesta del dependiente.
Al oír esto el sujeto se enfadó muchísimo y víctima de su cabreo sacó una navaja y le amenazó al dependiente con matarle sino tenía preparadas sus cartas en menos de 48 horas, después de tan terrible amenazada comenzó a derribar las estanterías de videojuegos y a destuir todo lo que se le ponía a su paso. Finalmente llegó la policía, gracias a la cual se evitó que el conflicto llegase a otros extremos más peligroso. Ahora el sujeto está a disposición judicial a la espera de un juicio. Desde este blog queremos advetir del peligro que conllevan las llamadas cartas Magic y rogarles que por favor no se enganchen a esa mierda porque como lo hagan se meterán en un pozo del que jamás podrán escapar aunque quieran, tengan cuidado.

1 comentario:

David Dunn (J. Lorite) dijo...

¡Ay, Dios!
Nuestro "amigo" C. G. no superará esto en la vida. ¿Qué opinará su psico-analista del tema?
Por cierto, "Los crímenes de Oxford" bien. Final rebuscado, mucho entretenimiento, desnudos gratuitos de agradecer, y muy buena realización. A ver si le echas un vistazo cuando puedas. Vitu aplaudió al final, y todo.

¡Un saludo!